Desde el minuto uno se nota la atención y mimo del propietario hacia el cliente. Nos habían puesto un ratito antes el aire acondicionado para que encontráramos el apartamento fresquito y una botella de agua de la nevera.
La limpieza impecable (muchas gracias Bianca por tu gran profesionalidad y tu amable atención). Ésto es más importante que nunca, dada la complicada situación que se está viviendo. De hecho incluso nos dejaron en la entrada gel hidroalcohólico y desinfectante para superficies. Tanto en el alojamiento como en los alrededores de sentía uno seguro. Absolutamente todo el mundo en la zona respeta la obligatoriedad del uso de mascarilla.
De nuestros anfitriones lo único que puedo decir es que han sido atentos y encantadores en todo momento. Tuve una consulta que hacer y rápidamente me respondieron. Una persiana no bajaba bien y quisieron solventarlo lo antes posible. Destacar su gran amabilidad. Hacen que el huésped se sienta como en casa y se desviven por tu bienestar y comodidad.
La playa, a solo un paso del apartamento, es muy amplia y se respetan las distancias perfectamente, aún en plena temporada alta, que es cuando estuvimos.
Hay cerca (para ir dando un paseo, sin necesidad de coger coche), tiendas, restaurantes, farmacia, estanco... Eso sí, si alguien se decanta por ir en coche a algún punto del pueblo que lleve monedas. Hay parquímetros por todos lados y controladores continuamente pasando.
En definitiva, que hemos venido encantados. Para nosotros es ya un referente al que volver en cuanto tengamos ocasión. Muchas gracias por todo, de corazón. Hasta pronto.