"Viajamos desde Costa Rica para iniciar el crucero de nuestros sueños. Nos hospedamos en este hotel por su cercanía al aeropuerto, sin imaginar que aquí comenzaría una de las peores experiencias de nuestras vidas.
A las 5:27 de la madrugada, cuando subíamos a un Uber en la entrada del hotel, un hombre se acercó y nos dijo que nos ayudaría con el equipaje. Actuó con total naturalidad, como si fuera parte de los servicios habituales para los huéspedes. Confiamos en él. Subimos todas las maletas al vehículo y se cerró el maletero.
En el instante en que el conductor del Uber cerró su puerta para iniciar el viaje, los delincuentes abrieron nuevamente el maletero, tomaron nuestras mochilas y huyeron. Yo corrí detrás de ellos, pero otro vehículo los esperaba a la vuelta para escapar.
Perdimos nuestros pasaportes costarricenses, visas estadounidenses, tarjetas bancarias, dinero en efectivo, una computadora Apple y documentación esencial para nuestro viaje.
El resultado fue devastador: perdimos el crucero que habíamos planificado durante meses, tuvimos que presentar denuncias policiales, realizar trámites de emergencia y finalmente regresar a Costa Rica.
Si una persona puede hacerse pasar por asistencia para huéspedes y cometer un robo de esta magnitud en la propia entrada del hotel, existe un serio problema de seguridad. Compartimos esta experiencia para que otros viajeros estén advertidos.
No volveríamos jamás."