Nuestra estancia en esta casa fue maravillosa.
Colmó todas las expectativas que teníamos. Para empezar, la vivienda estaba decorada con mucho gusto y tenía todo lo que podíamos necesitar. Nada más entrar nos llamó la atención el salón, con una moderna y bonita cocina donde no faltaba de nada. Las habitaciones eran espaciosas, siendo la principal una bonita suite con un elegante baño. Al avanzar hacia la zona exterior, la impresión fue en aumento. Al salir nos encontramos con un coqueto y confortable porche, donde pudimos disfrutar, desconectando del ajetreo de la capital. Pero es que al acceder al jardín, a la satisfacción inicial se le añadió una sensación de paz absoluta. Nosotros, que veníamos de la ciudad, en un instante sólo escuchábamos los pájaros y el silencio. El jardín era precioso y estaba muy bien cuidado, con muchos árboles y variedad de especies frutales, con cantidad de rincones donde poder relajarse. Para rematar, al adentrarnos, llegamos a la zona de relax, con una bonita piscina a la que no le faltaba de nada (incluido un baño propio con ducha) para disfrutar de una estancia inolvidable. Además todo ello daba a una balaustrada con unas espectaculares vistas a las plataneras y al mar. Tuvimos un tiempo estupendo, con lo que nuestros invitados se sintieron muy a gusto, por lo que nuestra satisfacción fue colmada plenamente.
Quiero hacer especial mención a Nicolás, que nos recibió con muy buena cara, explicándonos todo lo relacionado a la propiedad, al jardín y a la piscina. Se palpaba en el jardín la dedicación y el amor que pone en cada centímetro cuadrado. Su único deseo era complacernos y lo consiguió totalmente.
Carlos O.