Apasionados por los viajes y la arquitectura, Céline e Yvan ZEYSSOLFF han visitado numerosas bodegas familiares originales y, a veces, excepcionales. Todos ellos tienen un tema común: democratizar uno de los patrimonios franceses más bellos: el vino. La finca ya no se utiliza sólo como herramienta de trabajo, sino como un lugar de intercambio donde se cuenta el vino a través de la historia familiar y regional.
Céline e Yvan ZEYSSOLFF, propietarios de una finca rica en historia y patrimonio, decidieron crear un lugar para compartir donde, amantes del vino o no, salgan enriquecidos no sólo culturalmente sino también emocionalmente.
Degustará varios vinos alsacianos y una tarta alsaciana en un entorno único: ¡una antigua bodega familiar que data de 1850 donde se mezclan historia y modernidad! Un pequeño y acogedor espacio también está a su disposición en el antiguo sótano abovedado de la casa. Los niños son bienvenidos y tomarán jugo de uva.