Sus secretos permanecieron ocultos durante los 30 años en los que permaneció cerrada, con el legado construido desde su apertura en 1881 escondido a ojos de todos. Una restauración a fondo ha hecho posible que esta bodega del siglo XIX, en la que el vino se elaboraba de forma tradicional a través de la maceración carbónica, resurja en plena actualidad.