Si visitas Bariloche, hay una excursión que simplemente no te puedes perder: el famoso Circuito Chico. Es la puerta de entrada a los paisajes más icónicos de la región y, en tan solo medio día, te permitirá conectar con la belleza natural y esencia de esta ciudad montañosa.
La aventura comienza en la Avenida Ezequiel Bustillo, un camino escénico que serpentea junto al imponente lago Nahuel Huapi. A medida que avanzas, las construcciones urbanas se quedan atrás y el paisaje se transforma en un lienzo natural, donde los bosques de cipreses, maitenes, coihues y ñires te envuelven con su fragancia y color.
En el kilómetro 17 te espera una de las joyas de la ruta: Cerro Campanario. Con una altura de 1,050 metros, su cumbre ofrece una de las ocho mejores vistas panorámicas del mundo.
El recorrido continúa hasta el kilómetro 24, donde comienzan a aparecer maravillas arquitectónicas como la encantadora Capilla San Eduardo, el elegante hotel Llao Llao y Puerto Pañuelo, un escenario que parece sacado directamente de una postal. Desde ahí, nos adentramos en la serenidad de Villa Tacul y las aguas cristalinas del Lago Escondido.
Uno de los puntos más sorprendentes es el cruce sobre el Puente Angostura, donde los lagos Nahuel Huapi y Perito Moreno se abrazan en un espectáculo de colores y reflejos.
El Mirador del Lago Moreno, conocido como el Punto Panorámico, ofrece una vista privilegiada que invita a detenerse y simplemente admirar. En el camino de regreso, pasamos por la tranquila Laguna El Trébol, mientras que la carretera nos guía nuevamente al centro de la ciudad por la misma Av. Bustillo.
En tan solo 60 kilómetros, habrás explorado lagos, montañas y bosques que conforman el vibrante alma de Bariloche. Un recorrido que combina naturaleza, historia y paisajes inolvidables, dejando a cada visitante un pedacito de magia patagónica.