Palma cuenta con uno de los barrios antiguos mejor conservados de toda España, lo que convierte a la capital mallorquina en una visita obligada. Con un transporte de ida y vuelta sin complicaciones, esta experiencia te permite explorar la ciudad a tu propio ritmo. Además, ¡también puedes añadir a tu viaje una visita guiada a la famosa catedral o al idílico pueblo del valle de Valldemossa!
Recogido en su hotel y trasladado a la ciudad, el tiempo es suyo para usarlo como desee. El laberinto de un casco antiguo ofrece calles empedradas repletas de pequeños bares de tapas, mientras que una de las catedrales más espectaculares de Europa domina el horizonte. Y si quieres ver el interior, puedes mejorar tu experiencia para incluir la entrada a este enorme edificio gótico.
Visite las plazas bordeadas de cafés con terraza o disfrute de la abundante oferta de tiendas, galerías y museos. También existe la opción de añadir una visita a Valldemossa, un pueblo de montaña rico en cultura a menos de 30 minutos en coche de Palma.