El recorrido arranca en la Alhóndiga de Granaditas, símbolo de la historia minera, social y política de Guanajuato. Aquí, se le introducirá en el contexto urbano que dio origen a la ciudad y sus espacios de reunión populares. Desde el siglo XIX, las cantinas han sido lugares fundamentales en la vida cotidiana: no solo lugares para beber, sino verdaderos centros sociales donde mineros, arrieros, estudiantes, comerciantes y viajeros compartían noticias, discutían política, cerraban tratos, cantaban, tocaban, escuchaban música, y construían una identidad colectiva. A partir de este punto, el recorrido es una caminata guiada por el centro histórico que permite entender cómo el trazado de calles, callejones, y plazas conectaba la vida laboral minera con el ocio y la convivencia. En el transcurso de aproximadamente una hora y media, visitarás tres cantinas icónicas que representan diferentes etapas y expresiones de la cultura cantina de Guanajuato. La primera parada es Aquí Me Quedo (30 min), una cantina tradicional que explica el origen de estos espacios, sus rituales, códigos no escritos, la importancia del bar como punto de encuentro, y la función social de la merienda como elemento de hospitalidad y permanencia. La segunda parada es Los Barrilitos (30 min), donde ahondarás en la cantina como espacio popular y bohemio, su relación con la música, la conversación colectiva, la clientela local, y la permanencia de tradiciones que han sobrevivido a los cambios urbanos y al turismo contemporáneo. Por último, el recorrido termina en Bar Luna (30 min), una cantina histórica asociada a la vida estudiantil, artística e intelectual de Guanajuato, donde reflexionarás sobre la continuidad de la tradición cantina, la mezcla entre lo viejo y lo nuevo, y el papel de estos espacios como guardianes de la memoria urbana. Entre cada parada, hay caminatas cortas durante las cuales el guía narra anécdotas, episodios históricos, y leyendas urbanas vinculadas a la minería, inundaciones, vida estudiantil, y el uso cultural del mezcal y otras bebidas como elementos identificativos, siempre desde una perspectiva de consumo responsable. La experiencia combina historia, patrimonio, convivencia y sabor, permitiendo que los visitantes vivan Guanajuato a través de sus cantinas más icónicas, entendidas como museos vivos donde cada bar, cada objeto, y cada copa cuenta una historia que sigue latiendo en el presente.