En la orilla occidental del lago de Garda, en el corazón de las colinas de Valtenesi, Moniga del Garda es una de las zonas vinícolas más evocadoras de Lombardía. La finca se encuentra entre sus propios viñedos con vistas al lago, donde el microclima del agua da forma al carácter de cada botella producida aquí.
Los huéspedes son recibidos para un paseo guiado por los viñedos y olivares, seguido de una visita a la bodega. Los anfitriones comparten la historia de su tierra, su enfoque de cultivo y el cuidado que se destina a cada cosecha, desde la vid hasta la botella.
La degustación reúne cuatro vinos de la finca: Lugana, Chiaretto, y los tintos de la Riviera del Garda Classico. Cada copa va acompañada de especialidades locales y el propio aceite de oliva virgen extra de la finca, ofreciendo una idea genuina de lo que este rincón del lago tiene para ofrecer.
Este es un lugar donde la vinificación aún está atada a los ritmos de la tierra. Sentado con una copa de Chiaretto mientras se mira sobre las viñas hacia el agua, es fácil entender por qué este territorio ha sido moldeado por la cultura del vino durante siglos.