Caminar es una fórmula perfecta para abrir el apetito. Y caminar por una montaña como Jaizkibel airea tu cerebro, ilumina tus ojos y te revela historias de pescadores, pastores piratas y aviadores. Después de la caminata te esperan Hondarribia y el mejor club privado de este tipo: uno en el que comer bien y beber mejor son venerados.