No es solo una degustación, es una experiencia guiada por mi y por mi padre. Serán dos horas intensas de aprendizaje y diversión en medio de la belleza de la naturaleza y vegetación.
A diferencia de otras visitas, aquí no solo observas el proceso: lo comprendes, lo sientes y hasta experimentas cuando aprendas tu mismo a moler la caña de azúcar. La experiencia es formada en la precisión, el cuidado y la transmisión clara del conocimiento, que hoy comparte con pasión la destilación artesanal tradicional de Paute.
Cada paso —aprende a destilar en Paute— se explica con rigor, calidez y respeto por la tradición familiar, creando un espacio cercano, auténtico y memorable. Ideal para quienes buscan aprender, conectar con la cultura local y vivir una experiencia real, cuidada y humana.