A tan solo 25 minutos de Berat, el tranquilo pueblo de Roshnik ofrece una rara oportunidad de experimentar la Albania rural en su forma más auténtica. Rodeado de colinas verdes y tierras fértiles, Roshnik es un lugar donde la naturaleza, la tradición y la vida local se mezclan sin interrupciones, invitando a los visitantes a desacelerar y reconectar con la tierra. En su día parte de la antigua Vía Egnatia, Roshnik ha acogido durante mucho tiempo a viajeros y comerciantes. Hoy en día, su clima templado mantiene el paisaje exuberante durante todo el año y crea condiciones ideales para la viticultura. Este es el único lugar en el mundo donde se cultiva la rara uva Poles, y los viñedos se extienden por el pueblo hasta donde alcanza la vista. Uno de los momentos destacados de la experiencia es conocer a la familia Fiska, que recibe a los huéspedes con una auténtica hospitalidad albanesa en su agroturismo familiar. Tu visita comienza con un sabor de rakia casero, un brandy tradicional de frutas elaborado con recetas transmitidas de generación en generación. Después explorarás la bodega familiar y aprenderás sobre el proceso local de elaboración, seguido de una cata guiada de vinos acompañada de licores tradicionales locales que reflejan los sabores de la región. La experiencia continúa con un relajante paseo por los viñedos y una visita a la destilería rakia, donde descubrirás cómo se elabora este icónico licor albanés. En casos muy raros de lluvias intensas o mal tiempo, esta parte de la visita puede ajustarse por seguridad, ya que el terreno puede volverse fangoso y resbaladizo. Para completar el viaje, disfruta de una cata de rakia con varios chupitos tradicionales, creando un ambiente cálido y convivial. Ninguna visita a Roshnik estaría completa sin probar sus famosos higos locales, a menudo servidos secos y acompañados de quesos locales y especialidades de temporada. Es un momento sencillo pero inolvidable, perfecto para compartir, saborear y capturar en fotos.