Más allá del día a día de una gran ciudad, Bilbao ofrece vistas y rincones mágicos al caer la noche.
Ascenderemos en teleférico hasta el mirador de Artxanda, un punto emblemático desde donde podremos admirar la ciudad en su máximo esplendor, iluminada y a nuestros pies. El funicular en solo dos minutos nos llevará a la cima de la ciudad para disfrutar de las vistas.
Tras disfrutar de la vista panorámica, nos adentraremos en Abandoibarra, la zona más modernista de la ciudad, hasta llegar al imponente Museo Guggenheim, rodeado de esculturas tan famosas como Puppy y Mamam.
Allí cogeremos el tranvía para estar en el casco antiguo de Bilbao, conocido por sus «7 calles» en pocos minutos. Daremos un breve paseo por ellos.
Todos los lugares más emblemáticos, acompañados de un guía local que te hará vivir una experiencia única.