Su viaje por Lyon le lleva a la Place des Terreaux. Te estaré esperando al pie de la estatua.
Comenzamos con un momento sencillo: bebidas frías, algunas respiraciones, tiempo para dejar tus pertenencias y olvidar las millas que ya has recorrido. La plaza se convierte en nuestro escenario.
Entonces las cartas entran en juego. Trucos realizados de cerca, a pocos centímetros de tus ojos. Tú barajas, tú eliges, tú decides. Y sin embargo, la tarjeta que tienes en tus manos es exactamente la que anuncié tres minutos antes. La magia de cerca tiene esta característica especial: no deja ninguna distancia para esconderse detrás. Eso es lo que lo hace inquietante.
Luego viene el mentalismo. Aquí, ya no son las cartas las que hablan, sino tu propia mente. Te invito a pensar en un recuerdo, un número, un nombre. Sin que me des el menor indicio, lo revelo. La influencia invisible de repente se vuelve tangible, y lo que pensabas que era casualidad se revela como un mecanismo preciso.
Terminamos con una breve y elegante demostración de hipnosis con voluntarios. Unos momentos de concentración son suficientes para que tu mano parezca actuar independientemente de tu voluntad. Sientes lo que realmente significa un estado de máxima concentración y eficiencia total. Algunos lo llaman sugestibilidad. Prefiero hablar de una entrada rápida a tus recursos mentales.
Continúas en tu camino con certeza: lo que parecía imposible hace veinte minutos ha pasado frente a ti, para ti. El resto de tu recorrido tendrá una sensación diferente.