A pocos minutos del centro de Oviedo, esta visita privada permite descubrir, de la mano de un guía experto, dos de los ejemplos más singulares del arte prerrománico asturiano, reconocido por la UNESCO. El recorrido comienza en Santa María del Naranco, un edificio rodeado de misterio cuyo uso original no está del todo claro, aunque se interpreta como un espacio vinculado a la corte real. Su arquitectura, aparentemente sobria, esconde una riqueza decorativa que refleja influencias diversas y da muestra de la complejidad de este estilo único. A continuación, la visita continúa en San Miguel de Lillo, concebida como iglesia y parcialmente conservada tras los daños sufridos en la Edad Media. En ella aún pueden apreciarse restos de pintura y elementos escultóricos de gran valor. La experiencia se completa con la visita al Centro de Interpretación, donde maquetas y explicaciones permiten comprender mejor la singularidad y el contexto de este excepcional conjunto patrimonial.