Desde la Fortaleza Petrovaradin, que nos espera, levantándose orgullosamente a orillas del río Danubio, tendrá una vista inolvidable de toda la ciudad de Novi Sad. Hace pocos siglos la fortaleza era la frontera entre oriente y occidente, entre dos grandes imperios, y aún sus túneles subterráneos guardan muchos secretos… Hoy en día uno de los festivales de música más grandes de Europa “Exit” se lleva a cabo entre sus fuertes muros.
Paseando por las calles más antiguas de Novi Sad, admirando magníficos edificios barrocos, clásicos, neogóticos, fachadas coloridas, te enamorarás de su ambiente de gracia y de sus habitantes que, incluso en esta época de comunicaciones rápidas, han conservado la tranquilidad y amabilidad natural. ¡Imagínense cómo persuadieron a la emperatriz María Teresa de que les vendiera una ciudad por 80000 forints húngaros! Y desde entonces fue el centro cultural de los serbios durante mucho tiempo, todavía llamado “Atenas serbia”.