Durante la última década, he tenido el privilegio de fotografiar a miles de personas de más de 40 países diferentes de todo el mundo utilizando el proceso de colodión húmedo.
Cada retrato capturado ha sido una experiencia única, una conexión entre culturas, historias y recuerdos. Estas imágenes, creadas con amor y dedicación, se han convertido en verdaderas obras de arte que trascienden fronteras.
A través del colodión de placa húmeda, he sido testigo de la belleza y la diversidad de la humanidad. Cada retrato es una ventana al alma, un mensaje silencioso que une el pasado con el presente y mira hacia el futuro.
Es un honor compartir esta experiencia con personas de todos los ámbitos de la vida. Sea parte de este viaje fotográfico y tenga su propio retrato único de colodión en placa húmeda, una pieza que cuente su propia historia.