Este tipo de hogar rara vez se encuentra en el norte de Kazajstán. Generaciones de artesanos protegen las viejas tradiciones y el conocimiento. Cada miembro de la familia afila su propio oficio, ya sea en la fabricación de joyas de plata o en el tejido de alfombras. El patio es un museo de platos antiguos con una yurta como su joya de coronación.
Otra de las artes de las que esta familia se enorgullece es cocinar comidas tradicionales como beshbarmak. La palabra se traduce en “cinco dedos”, ya que los kazajos solían comer el plato con las manos y no con los utensilios. Otra delicia deliciosa de la cocina kazaja es baursak, una masa frita. Comida a la que alguien se volverá adicto.
Aproveche esta oportunidad única de visitar a una familia de artesanos kazajos tradicionales, donde aprenderá a cocinar platos tradicionales y descubrirá cómo se hacían los utensilios de cocina en el pasado. El padre y el hijo menor son maestros de joyería. La hija es maestra de artes aplicadas, que crea alfombras de fieltro. Si lo desea, también puede tomar otras clases magistrales de la familia como joyería o fieltro.